El cine siempre ha fantaseado, con el género de ciencia ficción por excelencia, con grandes construcciones autosuficientes en las que el diseño y la comodidad prima por encima de todas las cosas. En la actualidad, el futuro ya está integrado en nuestras viviendas gracias a
la domótica, el autocontrol es posible en centros de todo tipo como en los centros de estudio de
SEAS Estudios Superiores Abiertos. El hogar virtual es la razón de ser de ingenieros o arquitectos
que tienen como objetivo hacer la vida más cómoda, segura y más accesible para todos. En otras palabras,
la domótica convierte una casa en hogar alejada de esa imagen fría y simple de lo que pensábamos que sería nuestra vivienda en unas cuantas décadas.
Para los estudiantes de hoy apenas hay secretos en este sector emergente, porque están familiarizados con todos los conceptos que diseñan ellos mismos en las aulas de tecnología.
Centros como SEAS Estudios Superiores Abiertos ofertan cursos para aprender los estándares de la domótica. Ni que decir tiene que es un pilar fundamental en el concepto de la ingeniería actual y que su vinculación con
las energías renovables y
la sostenibilidad lo hacen sumamente atractivo de cara a los próximos años.
La casa inteligente no es cosa de unos pocos, se ha popularizado. Por esta razón, los fabricantes internacionales y los prestigiosos centros de estudio, como
SEAS Estudios Superiores Abiertos, apuestan por ella. El diseño y la arquitectura al servicio de la moral y de la ética, por ejemplo, un módulo de accesibilidad que
hace la vida más fácil a las personas con algún tipo de discapacidad. La domótica no entiende de barreras arquitectónicas,
abre y cierra puertas de forma manual gracias a un sistemas de voz y movimientos que detectan los sonidos y expresiones asociadas al acto de abrir o cerrar esa puerta o encender o apagar una luz, sin que sea necesario un desplazamiento para pulsar las llaves o girar los pomos.
En este contexto,
los detectores de movimiento blindan los hogares inteligentes cuando sus dueños no están en casa. Las alarmas más modernas pueden detectar y discernir entre un intruso y un conocido. Y no sólo alertarán de la presencia de ladrones cuando nos ausentemos de casa, sino que bloquearán las cerraduras y controlarán las persianas. Incluso existe la posibilidad de que incorporemos a la vivienda un programa de teleasistencia, que vigile cada rincón y esté conectado con la comisaría más cercana por si los cacos desconocen que las últimas tecnologías habitan con nosotros y velan por la seguridad en nuestra ausencia.

Nada escapa a
las tecnologías en las casas inteligentes , de gran utilidad por ejemplo si estamos en el trabajo y deseamos llegar a nuestro hogar y que esté con la temperatura perfecta.
A través de nuestro teléfono móvil y una aplicación descargada accedemos a la calefacción vía Internet. Programamos la hora, diez o quince minutos antes denuestra llegada, para que se ponga en marcha. Lo mismo con el aire acondicionado en los meses de verano. Pero, pongamos que además esa noche deseamos ver una película. Basta con conectarnos desde cualquier punto a la red para efectuar la descarga y poderla ver mediante el sistema de streaming en nuestro sofá de casa.
Interruptores que se manejan con un mando a distancia, la posibilidad de
sincronizar la iluminación de nuestros hogares para ahorrar en la factura eléctrica o la instalación de detectores de humo o inundaciones, que apenas son visibles, y que nos avisarían de cualquier problema o anormalidad.
Si hay una fuga de agua en un lavabo o nos dejamos el fuego encendido recibiríamos una alerta en nuestra PDA o teléfono móvil. Pero, el concepto de domótica es
de gran utilidad en las segundas viviendas, por ejemplo, en caso de que en medio de una tormenta salte el cuadro de la luz. A todos nos ha pasado y se nos han echado a perder los productos y alimentos que conservábamos en el congelador o en el frigorífico o se nos ha estropeado el césped del jardín porque al saltar el automático, el riego perdió su programación.
Las casas inteligentes detectan estas malas jugadas del azar y levantan los cuadros de luces hasta en tres ocasiones para evitar que una nevera deje de funcionar o que nuestro jardín se seque. Un programa inteligente también podría detectar el grado de humedad y la previsión de lluvias para autorregular el tiempo que necesita activarse un sistema de riego o, por ejemplo, rellenar la piscina cuando el calor provoca la evaporación del agua impidiendo que la depuradora funcione correctamente.
Son decenas de pequeñas aplicaciones las que se convierten en nuestras aliadas con el concepto de domótica aplicada a la vida diaria. Incluso
ya hay áreas comerciales que han apostado por la venta de estos productos con un claro concepto de low cost y popularización de estos sistemas que al margen de dar un aire futurista a las casas las hacen ahorradoras, sostenibles y
nos ayudan a convivir con el ritmo de vida de nuestros días.